Comienzo y final de la Manifestación cíclica
Tarots
El tarot a la izquierda, “El Ermitaño”, aparece marcado con el símbolo de Leo y acompañado por el signo del planeta Júpiter, el pequeño Sol. La lámpara es un elemento común a todas sus representaciones, y también el bastón, que en el tarot egipcio es claramente una representación del bastón de Anubis o estilización de la cabeza de Seth, que también aparece en el tarot Benois, y como vara serpentina en otros, e incluso como serpientes a los pies del mismo. En otras versiones aparece representado de la siguiente manera:
A la derecha el tarot de Acuario nos muestra al Andrógino vertiendo dos aguas, que es el símbolo clásico de Acuario, tiene siete estrellas que rodean o remarcan el doble triángulo o rombo, como símbolo de la dualidad espiritual y física del ser humano. Este es precisamente el trabajo del alquimista, la dualidad que se ha de integrar física y psicológica, como queda también señalado por la mariposa símbolo de la mente humana dual, o sea el alma humana en su doble naturaleza, tal como Plotino describe, repitiendo conceptos egipcios previos, como dual, con una parte ascendente y otra descendente del alma humana.
![]() |
Eros y Psyché |
LEO
El signo de Leo es naturalmente el domicilio del Sol, pero este no es más que un trasunto o representante del otro sol oculto: Sirio. Los antiguos egipcios daban una gran importancia a las estrellas de la constelación del León, porque cuando el sol transcurría por esa posición era el comienzo de la “canícula” (de “canis”, el perro, o sea Sirio) que marcaba el inicio de la inundación del Nilo, del desbordamiento de las aguas fertilizantes. Este es precisamente el origen de las “fuentes-león” que todos conocemos, además de la relación que estamos describiendo entre el Leo y las aguas de Acuario.
"...Destruiré todo lo que he hecho; la tierra volverá al Nun, a las Aguas Primordiales de acuerdo con su estado original..."
![]() |
Atum, el sol de los comienzos, surgiendo de las aguas primordiales, empujado por Jeper, la evolución-creación |
Esa relación con los comienzos y con todo el ciclo diario se representaba en el antiguo Egipto por Ruty, el doble león, o león y leona, Shu y Tefnut. También se asimila a Aker, el guardián doble del inframundo, un león se llamaba “Ayer” y otro “Mañana”. Rastro de esos guardianes los tenemos hoy en día en los dobles leones que guardan la entrada a ciertos edificios importantes y las cortes de Justicia.
Se les representaba con el símbolo del horizonte entre los dos leones, y el sol surgiendo entre ambos. Guarda por tanto el Ayer y el Mañana, o sea guarda los ciclos de tiempo, marcados por el surgimiento del Sol y por su entrada en el inframundo o Duat. Su simbolismo ha estado siempre relacionado con la Justicia, o sea la ley en su más amplio sentido: el Logos. Su surgimiento es el establecimiento de un nuevo periodo creativo con sus leyes asociadas.
![]() |
Astraea |
Según la mitología hindú, la Humanidad desde sus comienzos pasa por cuatro ciclos o Yugas, el primero de ellos es el Satya Yuga (ciclo de la verdad) o también Krita yuga (Ciclo Dorado) o sea la edad dorada de la verdad. Es precisamente en este ciclo de los inicios, cuando todavía no había corrupción y la justicia reinaba, donde nace el avatara león Nara-Simha. Es el comienzo dorado y puro del nuevo ciclo de manifestación o Manvantara.
Continuará