ASTROLOGÍA BABILÓNICA
Las tierras demarcadas por el río Tigris y Eufrates fueron el asiento a lo largo de los siglos de diversos pueblos que en oleadas sucesivas vinieron a instalarse en sus orillas. Con cada invasión se añadió a los elementos simbólicos y teológicos anteriores un nuevo sedimento. Frecuentemente el sustrato más antiguo de creencias y nombres sagrados persistió de manera casi inalterable a través de los siglos, y otras veces se regeneró adoptando nuevos nombres y emblemas, pero sólo nuevos en apariencia porque al hurgar en sus significados volvemos a encontrar creencias muy antiguas que nunca fueron desterradas por completo.
Así de esta forma, sobre el asentamiento primero de las poblaciones sumerias se añadieron los acadios o caldeos (nombre que en la literatura posterior vino a ser sinónimo de magos-astrólogos), los asirios, los medas y los persas. Distintas ciudades-estados alternaron su poder e incluso rivalizaron en el control de toda Mesopotamia.
