La Precesión de los Equinoccios
El Misterio de Sirio
Si un observador de la bóveda celeste, justo antes del amanecer del equinoccio de primavera, dirigiera su mirada hacia el Este podría ver dibujarse sobre el fondo oscuro del cielo cierta constelación. Si repite la observación cada año, encontrará que al cabo de 72 años la posición de la constelación se habrá desplazado un grado con respecto a su posición original y que, después de unos 25920 años, volverá de nuevo a ver la misma constelación en la misma posición original, mientras tanto las otras 11 constelaciones habrán ocupado ese mismo lugar por turno, cada una de ellas permaneciendo en el mismo alrededor de unos 2160 años.
Este fenómeno, conocido como precesión de los equinoccios, no pasó inadvertido a los pueblos de la antigüedad. Si consideramos la precisión con la que muchos templos y monumentos antiguos fueron construidos (Stonhenge, la Gran Pirámide, etc.) con desviaciones de apenas unos pocos minutos de arco, es evidente que este fenómeno no paso desapercibido. El movimiento de las estrellas era un asunto de extrema importancia porque era una cuestión religiosa.

